Rescatando la juventud

¡La juventud se nos está yendo! Esa fue la frase que con la que mi amiga me convenció de pasar un fin de semana en la playa.

Y aunque ella lo dijo a modo de charla, en el fondo yo sentí que tenía razón.

A veces estamos tan inmersos en tantas cosas a la vez que, cuando se trata de regalarse a uno mismo un poco de tiempo, pareciera que siempre hay algo más importante.

Y entonces nos pasamos días, semanas, incluso meses; posponiendo viajes, salidas, encuentros con amigos…. Como si nuestro tiempo fuera eterno y tuviéramos la vida asegurada.

Es cierto que a veces hay condiciones y responsabilidades que nos impiden tener la vida loca que quisiéramos. Pero el reto está en encontrar un equilibrio entre esas responsabilidades y nuestras ganas de aprovechar la vida (y la juventud) al máximo.

Fue por eso que acepté, sin pensarlo demasiado, la propuesta de pasar dos días enteros en una de las playas del país.

-¿A qué playa querés ir?
-¡A la que sea, pero quiero mar!

Taganga

taganga

Llevaba tiempo escuchando sobre Taganga, un pueblito de pescadores ubicado a escasos 15 minutos de Santa Marta. Así que me pareció una buena oportunidad para ir a conocerlo

Con todo listo emprendimos nuestro viaje en busca de un poco de agua salada para cambiar de aires.

Queríamos aprovechar al máximo esos dos días de “desconexión”, así que tomamos el vuelo de las 6:15 a.m. para regresar al día siguiente en el de las 10:00 p.m.

Al llegar a Taganga, la cosa no fue tan impresionante.

Aunque es un pueblito famoso, Taganga no tiene gran encanto. De hecho le falta muchísima inversión para mejorar su infraestructura. Hay calles sin pavimentar, casitas a medio terminar, basura…

Como nos pasa casi siempre que salimos juntas de viaje, tuvimos algunos problemas en el hotel.

casa gipsy

No solo estaba un poco lejos, sino que llegamos más temprano que la hora permitida para hacer el check in. Por lo que tuvimos que improvisar y guardar nuestras cosas en una habitación horrible y desordenada.

Pero eso no nos importó, sólo queríamos sumergirnos en el mar.

El Tayrona

Con todo “solucionado” en el hotel, ambas salimos en busca de cualquier lancha que nos llevara hasta alguna de las playas del Tayrona.

El viaje fue divertidísimo. No sé si fue por la emoción de sentir cómo las goticas de agua salada nos caían en la boca, o por la adrenalina de saltar cada vez que la lancha chocaba fuertemente con las olas.

Después de unos minutos llegamos a Bahía Concha.

Por alguna razón esta playa se convirtió en nuestra favorita del Tayrona. Quizás sea porque fue la primera que visitamos juntas o porque, simplemente, es preciosa.

bahia concha

bahia concha

Estuvimos allí todo el día.

Como un par de niñas chiquitas nos tomamos miles de fotos. Nadamos en la orilla, hicimos un poco de snorkel, yo me broncié y mi amiga se quemó (quedó roja como un tomate). Fue uno de los mejores día que he tenido hasta ahora.

Muertas del cansancio, regresamos al hotel. Comimos algo y, después de subir fotos a Instagram, caímos dormidas.

El día siguiente, después tomar algunas malas decisiones con respecto a dónde iríamos (mi culpa), por fin nos embarcamos para visitar otra playa del Tayrona: Playa Cristal.

playa cristal

Simplemente hermosa. El agua cristalina, la arena suave y las constantes brisas la convierten en un verdadero paraíso.

playa cristal

playa cristal

Allí estuvimos hasta que la lancha nos recogió y regresamos al hotel.

La nostalgia

Con todo listo para regresar a Medellín, ambas sentimos un poco de nostalgia por tener que irnos.

A pesar de los líos, ese fin de semana fue de los mejores que habíamos tenido, y queríamos que durara más.

Porque muy en el fondo sabíamos que pasaría mucho tiempo hasta que ambas pudiéramos viajar juntas otra vez.

No porque no quisiéramos hacerlo, sino porque la realidad de cada una supera nuestro deseo de querer salir a caminar el mundo sin saber cuándo vamos a regresar.

Sin embargo, con esta experiencia aprendí que a veces sólo se necesita el grito desesperado de un buen amigo, y el miedo de sentir que la juventud se te está yendo; para salir de la rutina sin pensarlo demasiado.

3 Replies to “Rescatando la juventud”

  1. Hermosos lugares para ir unos días a descansar y relajarse del estrés al que nos somete la rutina cotidiana ¡¡¡aunque suene contradictorio!!!
    De todas formas, las vacaciones a lugares lejanos y paradisíacos siempre me dejan una impresión de paso, de fugacidad, una como impotencia por no poder quedarme y formar parte de esos lugares.
    Saludos cordiales

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