Quedarse beata

“Te vas a quedar beata”. Fue la respuesta que mi madre me dio cuando le dije que no planeaba casarme ni tener hijos.

Todavía intento descifrar si la expresión de su rostro era de tristeza, decepción o de preocupación, porque su hija mayor no pensaba sentar cabeza y prefería vivir la vida loca en lugar de formar una familia.

-¿Quién te va a cuidar cuando seas vieja?

-Yo  misma -le respondí-

Según Wikipedia, la palabra “beata” (biata) se utilizaba antes para referirse a las mujeres que vivían solas y apartadas del mundo, envueltas en un aire de santidad.

Por fortuna, la revolución femenina nos enseñó a las mujeres que nuestro propósito en la vida va más allá de tener una vida familiar envidiable. Que podemos trabajar para nosotras mismas, vivir sin un esposo y, sobre todo, que no necesitamos tener hijos para sentirnos completas.  

Sin embargo, este modo de vida sigue siendo un escándalo para las mujeres de otras generaciones, que todavía consideran que el matrimonio y los hijos son sinónimo de una vida social exitosa, incluso si dentro del hogar las cosas son un verdadero infierno.

Y es que, por increíble que parezca, elegir quedarse soltera en pleno siglo XXI, no se considera una decisión personal basada en ciertas convicciones y creencias, sino una falta de suerte por no haber sido “elegida”.  

Las mujeres que abiertamente afirmamos no querer casarnos ni tener hijos, somos juzgadas en silencio y tratadas con lástima, tanto por las mujeres de otra generación, como por aquellas que ya están casadas, o que quieren estarlo.

Y entonces, en cada conversación o reunión familiar, tenemos que aguantar comentarios como:

  • ¿Y el novio?
  • ¿Cuándo te vas a casar?
  • Te esta dejando el tren
  • ¿Cuándo me vas a dar nietos?
  • Si dejaras de joder tanto, tendrías novio
  • Los hombres se están acabando, tienes que conseguir marido ya
  • ¡Te vas a quedar beata! (mi favorito)

Me preocupa que la gente siga limitando el potencial de las mujeres únicamente a su capacidad de administrar un hogar. Me preocupa que muchos hombres sigan creyendo que el lugar de una mujer está en la cocina, y me preocupa mucho más que algunas mujeres sigan pensando que su único papel en la vida es ser madres y esposas.

No significa que está mal querer casarse y tener hijos, claro que no. Lo que creo que esta mal es creer que la vida familiar es lo único para lo que fuimos concebidas, que no tenemos más opciones en la vida y que nuestro éxito depende de si estamos casadas o no.

¿Por qué una mujer independiente económicamente es menos admirada que aquella que tiene un marido rico que le compra todo lo que ella quiere? ¿Por qué una mujer que prefiere viajar por el mundo es menos interesante que la que tiene varios hijos? ¿Por qué una mujer que vive abiertamente su vida sexual es menos aceptada que la que está casada?

Yo creo que, sin importar el papel que estemos cumpliendo en la sociedad (madres, trabajadoras, empresarias, viajeras, esposas), las mujeres no deberíamos ser tratadas según nuestro estado civil ni según el número de hijos que tengamos o que queramos tener.

Y es que, lo maravilloso de la revolución femenina, es que ahora somos libres de ser y hacer lo que queramos con nuestra vida, y a nadie tiene por qué importarle.

Como mujeres que decidimos no casarnos, a veces tendremos que armarnos de paciencia para hacerle frente a los comentarios de la gente, otras veces tendremos que hacernos las sordas para no responder con groserías, y todo el tiempo tendremos que estar muy seguras de nuestras decisiones para evitar sentirnos mal con las opiniones de los demás.

Cambiar el chip de que todas las mujeres estamos destinadas a cuidar niños y a vivir por y para un esposo, es una asunto que depende de la voluntad de cada uno para aceptar que las cosas son diferentes y que las tradiciones de la edad media ya terminaron.  

Será un proceso largo, que seguramente irá cambiando a medida que las nuevas generaciones vayan llegando. Por el momento, seguiremos nadando contra corriente y fastidiando a quienes no están de acuerdo con este modo de vida. Y, si me lo preguntas, yo creo que no hay nada más divertido que eso.

One Reply to “Quedarse beata”

  1. En todo de acuerdo; lo dice un padre de tres hijas convencido de que la emancipación femenina será la liberación masculina, la mejor manera de llegar a ser feliz como personas, sin la esclavitud del machismo. O algo así, dicho a “botepronto”. Salud.

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