Cómo superar a un ex en 3 pasos

Ya sea un ex novio o un ex amante talentoso, soltar y dejar ir es un proceso muy difícil porque, con el pasar del tiempo, el cuerpo y el corazón se acostumbran al tacto y a la compañía de una misma persona; y sin importar lo mucho que nos repitamos que vamos a lograrlo o que esa será la última vez, al final casi siempre terminamos cayendo de nuevo o deseando volver a verlo (con ropa o sin ropa, pero volver a verlo).

Hace poco superé la tusa más grande que he tenido en la vida. Fue muy duro, hubo lágrimas, recaídas y auto lamentaciones, pero lo logré. Y como buena fémina que soy, me siento en la obligación de compartir este caso de éxito con mis hermanas despechadas.

Así que si usted es de esas afortunadas que no tiene el corazón roto, no sea egoísta y comparta esta sabiduría con esa amiga que anda en la inmunda por un mal de amores desde hace rato. Quizás estos consejos le den un poco de luz para terminar de atravesar el túnel.

Primer paso: Buscar algo qué hacer

No nos digamos mentiras, una de las razones principales por las que recaemos en las dulces garras del ex es porque no tenemos nada más que hacer, o a nadie más para… ¡ajá!

Y es que después de haber compartido mucho tiempo con una persona, uno termina por olvidar cuáles eran las cosas que hacía, o las personas que con las que salía, antes de conocerlo.

Esa falta de opciones termina por desesperarnos, y entonces el cuerpo empieza a reclamar atención: una caricia, una nalgada o una follada monumental.

Lo mejor que podemos hacer para que el cuerpo no empiece a demandar atención, es mantenernos ocupadas.

Inscríbete a clases de baile, aprende otro idioma, ve el gimnasio, aprende a cocinar, sal a correr, juega ajedrez… lo que sea que implique una rutina y que ocupe tu mente en otras cosas.

Segundo paso: Aprender a estar sola

No solo a nivel emocional, sino en todos aspectos de la vida. Aprende a disfrutar de tu propia compañía, a auto consentirte (en todo el sentido de la palabra) y a no depender de nadie para hacer las cosas.

Y es que, esa necesidad de estar todo el tiempo con alguien, es la que en últimas hace que sea tan difícil para nosotras empezar de nuevo.

Para lograrlo, puedes intentar hacer sola algunas cosas que normalmente haces acompañada, por ejemplo ir al cine, almorzar en algún restaurante, ir a un bar a tomarte una cerveza…

No significa que te alejes de tus amigos para siempre, claro que no. Es solo que por un tiempo aprendas a apreciar el tiempo que tienes contigo misma y a encontrar un poco de encanto en la soledad.

Tercer paso: ¡Viaja!

Puede sonar un poco cliché, pero créeme ¡funciona! Si es posible trata de viajar SOLA a un lugar remoto sin conexión a internet.

Aprovecha el tiempo para pensar en ti misma, en lo que realmente quieres en la vida y, sobre todo, en vivir nuevas experiencias.

Ocupa la mente con nuevas anécdotas, con nuevos recuerdos y con nuevas perspectivas.

Y es que viajar nos expande, nos enseña nuevos puntos de vista, nuevos paisajes, nuevas formas de pensar.

Al regresar entenderás que hay tantas cosas allá afuera que no vale la pena perder el tiempo (y las ganas) pensando en algo que, simplemente, ya no es.

Y como ñapa, te sugiero que NO sigas la filosofía de “un clavo saca otro clavo”. Eso no funciona.

Por más macho alfa que sea el nuevo amante, tu mente siempre va a estar comparándolo con “el innombrable”.

Intenta salir con alguien más o echarte una canita al aire solo cuando sientas que emocionalmente estás mejor y que ya sanaste lo que tenías que sanar.

El proceso no es fácil, toma mucho, mucho tiempo, pero es efectivo. O bueno, a mí me funcionó.

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