Aprender a soltar

Soltar, avanzar, superarlo, fluir… Los sinónimos abundan cuando se trata de explicar el proceso en el que una persona, por fin deja de depender emocionalmente de otra.

Generalmente, el camino para lograr esa libertad está repleto de lágrimas, lamentaciones y un toque de drama. Que se hacen cada vez más difíciles de sobrellevar a medida que avanza el tiempo.

Y entonces uno se pasa los días con el corazón arrugado de tristeza, hundido en sus propios pensamientos, preguntándose por qué ser uno mismo no es suficiente y qué debería hacer para serlo.

Aceptar para avanzar

Cuando estamos despechados, casi todos creemos que la mejor forma de superarlo es no pensar en ello y tratar de olvidarlo ¡Error! Se necesita más que olvidar el tema para encontrar la paz. Se necesita aceptarlo, que no es lo mismo que resignarse al hecho.

Aceptar es entender, con todas las fibras del alma, que no siempre vamos a obtener lo que queremos y que, a veces, vale la pena darle al destino el beneficio de la duda. La suficiente para auto convencernos de que en el futuro llegará algo mejor que sí estará destinado para nosotros.

Cuando asimilamos, entendemos y aceptamos todo eso; seremos capaces de soltar y avanzar con la tranquilidad suficiente para continuar nuestra vida.

No es fácil. Porque aceptar que algo que quieres con tanta fuerza no puede ser, implica desprenderse del ego, la vanidad y, sobre todo, de la esperanza de que posiblemente todo va a salir como uno quiere que salga.  

Sin embargo, hacerlo quita una enorme carga de encima, y permite fluir al ritmo natural de las cosas. ¡Y no hay nada más placentero que eso!

Encontrar calma mental y placidez emocional sin llevar a cuestas la idea de que no somos suficientes, o de que hay algo mal con nosotros, es la clave para aprender a soltar.  

Repito, no es fácil. Pero nada que valga la pena lo es.

 

2 Replies to “Aprender a soltar”

  1. Excelente artículo. No obstante, más allá de convencernos que en el futuro llegará algo mejor, está el mero hecho de que la vida se trata de eso, de momentos en los que podemos ver todo desde arriba con serenidad y entera plenitud y otros no tan placenteros, en los que nos toca recoger las trizas de lo que en alguna ocasión nos volar. Se trata de entender que la vida es ahora, PRESENTE que llaman; el tiempo es muy sabio y egoísta, no nos da la oportunidad de detenernos y sigue su rumbo con quien se sube a su tren pero también con quienes se quedan en medio de la puerta, colgados esperando algo que no va a regresar.

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