Al buen polvo también hay que dejarlo

Sé, por experiencia propia y por la de mis amigas, -que son mi más grande fuente de inspiración cuando se trata de escribir sobre estos temas- lo complicado que es para una mujer sexualmente activa dejar ir a un buen polvo.

Y no es porque de repente hayan brotado sentimientos románticos por el sujeto, sino porque en el fondo a todas las féminas en esa situación nos asusta un poco no encontrar un reemplazo “decente”, y terminar cogiendo con alguien malo.

Para una mujer que vive abiertamente su sexualidad, la falta de buen sexo puede ser un poco desesperante. Ya que, a pesar de que una misma puede darse todo el placer que necesita, el contacto con el otro, las gotas de sudor y los gemidos acompañados de un par de gritos; son experiencias que no brinda el vibrador.

Es por eso que cuando sabemos que es tiempo de decirle adiós a ese amante talentoso, una parte del cuerpo se niega rotundamente a abandonarlo.

Y entonces empieza una lucha mental entre la razón y la líbido. En donde la primera alega que ya es tiempo, que no hay nada más que hacer. Mientras que la segunda dice que nos complicamos demasiado y que es imposible que encontremos a alguien mejor.

Eliminar la pereza mental

Lo cierto es que, muy en el fondo, el verdadero temor de dejar ir a un buen polvo radica en la pereza que nos da salir de nuestra zona de confort para conocer a alguien nuevo.

Esto nos obliga a aferrarnos fuertemente a lo que ya tenemos “seguro”, a pesar de saber que tiene que terminar.

Esta pereza mental es un enemigo muy peligroso, porque nos priva de experimentar cosas nuevas solo porque “así como estamos estamos bien”.

No existe un remedio efectivo contra ella, salvo la propia voluntad y las ganas de querer cambiar de aires.

Y es que, incluso si se trata de una relación netamente sexual, hay que aprender a cerrar ciclos con toda la madurez del caso y empezar de nuevo.

Así que, como yo lo veo, en estos casos solo quedan dos opciones: seguir aferrados a algo que ya no es, o empezar a pulir nuestras habilidades sociales para salir de nuevo al mundo.

La elección de una o la otra dependerá de qué tan desesperado estés y, especialmente, de tu capacidad para abrazar la incertidumbre y ver qué te depara el destino.

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