3 lecciones que aprendí viajando a Jardín, Antioquia

Cuando le dije a mi amiga que la reserva en la Finca hostal El Edén estaba confirmada, no podíamos creer que de verdad lo íbamos a hacer: viajar juntas por primera vez después de seis años de amistad.

El lugar elegido fue Jardín, Antioquia; y la fecha del viaje fue Semana Santa. Como buenas viajeras primerizas, estábamos tan emocionadas que pasamos por alto un par de cosas que se deben tener en cuenta antes de emprender una nueva aventura; por lo que, en resumen, nuestro viaje de tres días estuvo repleto de “accidentes”. Sin embargo, esos “accidentes” nos dejaron enormes aprendizajes que hoy quiero compartir con todos los viajeros primerizos que están a punto de aventurarse a algún lugar.

Para poder hablar de las enseñanzas, quiero compartir el itinerario de tres días que tuve en Jardín durante los días jueves, viernes y sábado santo del 2017.

Primer día en Jardín

Cuando llegamos al hostal nos dimos cuenta estábamos lejísimos de Jardín, de hecho estábamos en Andes, el pueblo vecino. El hostal era hermoso, pero para llegar al pueblo teníamos que esperar una eternidad a que pasara algún auto bus o suplicar por un aventón. En realidad fue un poco frustrante, ya que esto impidió que pudiéramos movernos libremente por el pueblo. Para darles una idea de lo lejos que estábamos, quiero mostrarle el mapa:

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Después de que un auto bus nos recogió y llegamos al pueblo, anduvimos por el parque sin rumbo fijo. Tomamos fotos de la iglesia y nos sentamos a mirar a las personas pasar. El día era precioso, pero no lo aprovechamos bien porque no sabíamos cuáles eran los lugares turísticos del pueblo y nuestro único plan era asistir a un tour cafetero al día siguiente.

Después de caminar mucho por ahí decidimos volver al hostal, lo que nos costó un buen dineral ya que el único transporte que nos servía para llegar era un “moto ratón” (eso es como un híbrido entre una moto y un taxi) A las seis de la tarde ya estábamos en el hostal y nos pusimos a jugar cartas hasta tarde, ansiosas porque al día siguiente iríamos al tour cafetero.

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El moto ratón es el medio de transporte más común del pueblo.

Segundo día en Jardín

La mañana llegó y trajo consigo un aguacero torrencial tan fuerte que incluso el dueño del hostal quedó sorprendido: “Es la primera vez en años que llueve así” Mi amiga y yo nos miramos y dijimos: “justamente hoy”

Como era de esperarse en el largo camino entre Andes y Jardín a las 6 de la mañana no pasaban muchos autos. Estuvimos al rededor de 15 minutos caminando bajo la lluvia sin esperanzas porque llegaríamos tarde al tour.

Afortunadamente un señor apareció y nos dejó montarnos en la parte de atrás de su camioneta. Seguimos mojándonos pero alcanzamos a llegar a la casa de Don Jaime, el que nos iba a hacer un recorrido por las fincas cafeteras de la región.

Lo mas gracioso de todo es que nunca dejó de llover. No pudimos ver el paisaje de los cafetales porque la neblina no lo permitía , monté a caballo por primera vez en mi vida con una carpa y un sombrero para evitar mojarme tanto y bebí el café más delicioso del mundo.

Paradójicamente, cuando el tour terminó el cielo se despejó, la lluvia se fue y llegó el sol. Irónico, ¿no?

El resto del día nos fuimos a comprar unos dulces en la famosa tienda “Los dulces del Jardín”, caminamos por las calles del pueblo, tomamos café en Macanas, la cafetería más concurrida del lugar; comimos obleas en el parque y después volvimos a nuestros hostal.

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Tercer día en Jardín

El bus que nos traería de vuelta a Medellín partía a las 2 de la tarde, por lo que sólo tuvimos tiempo de desayunar, organizar todo, despedirnos y esperar a que pasara algún transporte que nos llevara nuevamente hasta el pueblo. Como no pasó ninguno, tuvimos que llamar a otro moto ratón. Una vez en el pueblo almorzamos súper rico y volvimos cansadas a Medellín.

¿Qué me enseñó este viaje Jardín?

1. La planeación es necesaria

Si vamos a viajar a un lugar que no conocemos, es importante, por lo menos, informarse bien del lugar y de los diferentes sitios que hay para visitar. Esto no tiene que ser una camisa de fuerza, pero es de gran utilidad en caso de que se te acaben las ideas y no sepas qué hacer ni para dónde ir.

2. Asegúrate de que tu hotel esté en el mismo lugar al que vas a ir

Creo que hospedarse en el pueblo vecino es algo que sólo nos pasa a mi amiga y a mí, pero nunca está de más advertir. Cuando busques tu alojamiento fíjate en qué tan lejos está del los lugares que quieras visitar y trata de pensar en las opciones de transporte. Aunque por ahí dicen que la mejor forma de conocer un lugar es perdiéndose en él, esto solo es por si acaso.

3. No te amargues

Sin importar la lluvia, la lejanía de tu hotel ni lo poco que conozcas del lugar; trata de verle el lado bueno a las cosas. Cada experiencia es un aprendizaje que al final termina por convertirse en una divertida historia. En lugar de quejarte por lo incómodo que pueda ser todo, diviértete y sobre todo aprende.

Esta fue la primera vez que me decidí a salir de la ciudad sin mi familia. Fue un viaje muy raro y cometí muchos errores de viajero primerizo, pero fue una de las mejores experiencias que he tenido, y es que todo viaje que te haga aprender algo, vale completamente la pena.

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