25 cosas que pasan a los 25

En un mes voy a cumplir 26 años. Así que, después de reflexionar (y deprimirme) un poco por lo poco que me falta para llegar al tercer piso, me puse a pensar en lo que ha sido este último año de mi vida. Y, como cualquier millenial/intento de blogger/comunicadora, quise para resumirlo un poco en este post:

  1. Vives en una constante malparidez existencial porque sientes que tu vida no es tan fabulosa como lo habías imaginado en el colegio.
  2. Sientes la presión de tu familia porque sigues soltera, no tienes hijos ni un prospecto de marido.
  3. Te replanteas todo. Desde tu elección de carrera y el camino que estás siguiendo en la vida, hasta el detergente con el que vas a lavar la ropa y el color de las paredes de tu casa.
  4. La mitad del día tienes la mente en otro mundo, imaginando que tienes una vida perfecta y envidiable, o que tu ex te encuentra feliz con otro hombre que resulta ser uno de sus mejores amigos (que viva el drama).
  5. A veces te sientes tan sola que, de vez en cuando, vuelves feliz a las dulces garras del ex y te justificas diciéndote a ti misma “es que no puedo olvidarlo”.
  6. La cruda/guayabo/resaca te dura tres días. No importa el nivel de alcohol, siempre vas a sentir que no puedes levantarte al día siguiente.
  7. En el fondo del corazón anhelas enamorarte, pero te asusta el compromiso. Y cuando conoces al chico perfecto, no te gusta porque es demasiado perfecto. Al final terminas metida con un patán o con un hombre con esposa, amante y tres hijos (no me pasó a mí pero estoy segura que a muchas sí).
  8. Dejas de emocionarte por tener ropa nueva, a comienzas a alegrarte porque al fin llegó el sartén anti-adherente que compraste luego de ver una promo en la tele.
  9. Los planes que involucran mucho movimiento y contacto con el mundo exterior te dan flojera.
  10. Tus planes de fin de semana dependen del día del mes y de lo cerca que estés de recibir el pago.
  11. Te deprimes después de pasar 10 minutos revisando el feed de Instagram, porque te enteraste que fulanito está de viaje y que pepita ya se casó. Mientras que tú estás en tu cama sin decidir si lavas los platos o los dejas para más tarde.
  12. El cuerpo te empieza a cobrar los excesos de comida y alcohol que tuviste al iniciar los 20’s. Así que bienvenidas caderas anchas y celulitis.
  13. La motivación va disminuyendo conforme avanza la semana. Es por eso que los lunes sientes que puedes con todo, pero los viernes solo quieres quedarte en la cama viendo Netflix.
  14. Al final del mes no tienes ni idea en qué carajos te gastaste el sueldo. Entonces decides instalar una aplicación de control de gastos que, en últimas, no sirve para nada.
  15. Sientes un enorme placer cada vez que compras cosas nuevas para tu casa. Desde unas cortinas, hasta un triturador de ajo; cada chuchería te encanta.
  16. Cada vez que sales con tus amigos, tomas unas 3.825 fotos, y las vas subiendo una a una conforme pasan los días, para seguir dando la ilusión de que tienes una vida interesante y feliz.
  17. Descubres que para ser un verdadero amigo no se necesita tener el sueldo completo, se necesita tener ganas de ser un amigo. Luego te das cuentas que de esos ya no te queda muchos (o ya no tienes).
  18. Descargas cuanta app de citas exista, a pesar de saber que no son para ti. Pero guardas la esperanza de encontrar algo medianamente decente entre tanta porquería junta.
  19. La primera pregunta que haces cuando te invitan a salir es si va a haber comida.
  20. Te da flojera conocer gente nueva, pero a la vez quieres ampliar tu círculo de amigos.
  21. Descubres que no eres tan descomplicada como creías. Al contrario, tienes un demonio oculto dentro de ti que despierta de vez en cuando y ni tú misma te lo aguantas.
  22. Dos de cada tres veces que pasas en medio de un grupo de niños jugando, escuchas como gritan: “esperen a que pase la señora”.
  23. Vives con un miedo constante de morirte y que nadie note tu ausencia.
  24. Empiezas a cuestionar tu rol como mujer en la sociedad. Después te enojas al saber que vamos de mal en peor.
  25. A pesar de todos los dramas, las lamentaciones y los momentos de depresión; un día (diferente al lunes) despiertas sintiéndote más fuerte, más madura y con unas ganas incontrolables de comerte al mundo. Y entonces te das cuenta que puedes lograr lo que quieras, solo necesitas sacudirte los miedos e intentarlo.

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